¿Quién iba a decir a los ornitólogos de hace unas décadas que esos ibis extraños teñirían de negro irisado los arrozales y las marismas de nuestra geografía? Con su plumaje oscuro que brilla en verdes y púrpuras al sol y su largo pico curvado con el que rebusca insectos, lombrices y pequeños invertebrados en aguas someras, verlos salir o entrar a sus dormideros es una imagen increíble. Sobre todo, con los cielos que hay en esas tierras. Basta verlo alimentándose entre los juncos para recordar que el establecimiento natural de una especie también es una historia que merece contarse: un recordatorio de lo que sucede cuando el agua vuelve y la naturaleza, simplemente, responde.
MORITO COMÚN
Plegadis falcinellus
Técnica
Acrílica sobre papel.
Año
2021
Historia
Realizada por encargo para M., quien iba a regalárselo a P. Gracias.
Contenidos asociados
Esta especie es la protagonista de una de las partes de los murales de Riet Vell.