ZAMPULLÍN COMÚN
Tachybaptus ruficollis
Lo ves, lo ves… y de repente desaparece. Así es el zampullín común, el pequeñín de los zambullidores de nuestra península. Surca los lagos y las charcas con su plumaje oscuro pero discreto. Sus patas, siempre ocultas, están en la parte de atrás de su cuerpo para poder impulsarse mejor. Y, cuando vuela, pega una pataleta al agua para conseguir arrancar. Durante la época de cría, monta nidos flotantes que protege con celo, mientras su característico reclamo y los cantos de cortejo llenan el agua de sonidos vibrantes. Aunque todavía puede encontrarse en muchos humedales, la pérdida de estos espacios y la contaminación del agua amenazan sus poblaciones. Verlo emerger y sumergirse con precisión recuerda que la vida acuática también tiene secretos sutiles que merecen nuestra atención.
Acrílica sobre papel.
2025
Realizada para el calendario 2026.
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