ELANIO COMÚN

Elanus caeruleus

Cuando vi un elanio por primera vez, pensé que era fácil encontrarlo, porque vi varios. Fue una mezcla entre la suerte de principiante… y la compañía de alguien que sabía muchísimo. Sin embargo, es mucho más esquivo y especial de lo que me creí: apenas un destello blanco sobre una encina, o cernido casi vertical en mitad del cielo, mientras vigila ratones y lagartijas, o defendiendo su territorio frente a milanos. De plumaje níveo y hombros negros, con ojos que pasan del ámbar al rojo intenso conforme crece, tiene algo de búho en su mirada frontal y algo de milano suave vuelo. Y no, no es azul por mucho que su nombre científico lo diga. Es una de esas aves que recuerdan lo frágil que es la fortuna del encuentro: a veces aparece sin esperarlo, otras se resiste durante horas. Y ahí entendemos que lo raro no es verlo muchas veces en un día, sino tener la suerte de cruzarse con él siquiera una vez.

Técnica

Acrílica sobre papel.

Año

2025

Historia

Realizada por un mero homenaje, ahora está en una pared de la casa de C.

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Loubé
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