VENCEJO COMÚN
Apus apus
Nunca uno, ni dos, ni tres… sino decenas. Parecen arcos que cortan veloces el cielo de todas partes. Siempre en movimiento, casi sin posarse, cazando insectos al vuelo con una habilidad asombrosa. Llega cada primavera desde África para criar en grietas de edificios y acantilados y su marcha hacia el sur marca el final del verano. Pero, como siempre, algo le fastidia: cada vez hay menos insectos, cada vez hay menos grietas, cada vez hay más calor, cada vez hay más microplásticos en su dieta. Pero su canto es la banda sonora de nuestro verano y nos recuerda que la libertad (la de verdad, no la que nos venden) aún existe, ligera y rápida, por encima de nuestras cabezas.
Acrílica sobre papel.
2025
Realizada para el calendario 2026.
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