BUITRE LEONADO
Gyps fulvus
Cuando estoy en el campo, madrugo con las oropéndolas para ver volar a los buitres leonados. Con hasta 2,5 metros de envergadura, planean con una elegancia increíble para sus 11 kilos de peso, aprovechando las corrientes térmicas. Tienen patas de uñas romas —no cazan, pero sí se aferran al suelo junto a la carroña— y un plumaje ocre con gola blanca en los adultos. Son carroñeros, sí, y por eso a veces se les mira mal, se les teme, incluso se les envenena. Pero a mí me recuerdan lo pequeña que soy y lo mucho que me asombra verlos cruzar el cielo, enormes y lentos, como si el mundo no pesara.
Acrílica sobre papel.
2021
Realizada por encargo, aunque la original se vendió en una feria. Gracias, Diego.
De momento, no hay más contenidos divulgativos relacionados con esta especie.