Guiando en Ojacastro

1 DE SEPTIEMBRE DE 2022

Otro mes de agosto en un pueblo de la Rioja, ¡y ya van cuatro! Esta vez nos hemos ido hasta Ojacastro, un pequeño pueblo del valle del Oja caracterizado por su gente amable, simpatiquísima e implicada en este proyecto. Pintamos la casita de las asociaciones con aves nocturnas y también otra pared  con una especie de cada uno de los tres hábitats principales que encontramos en el municipio: el urbano, el acuático y el forestal.

NOCTURNAS

Los señores de la noche eran más que evidentes en un entorno como Ojacastro. Por un lado, la lechuza representaba el pasado: todas esas historias que los mayores nos fueron contando y que ya no podíamos ver. Por otro lado, el cárabo, el presente, la historia que estamos viviendo ahora mismo.

diurnas

Las señoras del día eran muchas, muchísimas. Pero decidimos elegir tres: una por cada hábitat que podíamos encontrar en Ojacastro. El río conectaba los tres ambientes, como buen centro neurálgico de la identidad del pueblo.

DESGRANANDO LOS MURALES

LECHUZA

La lechuza anidaba en el campanario. Leonardo o Martina nos contaban cómo siempre oían su chillido y los niños salían corriendo porque se asustaban. Pero ya no está allí. El cárabo, sin embargo, aún puede oírse entre los árboles que están en el barrio del cementerio, o en los del camino que conecta con el barrio de abajo, o incluso en los árboles de al lado del río.

CÁRABO

Y es que la lechuza anidaba en el campanario. Leonardo o Martina nos contaban cómo siempre oían su chillido y los niños salían corriendo porque se asustaban. Pero ya no está allí. El cárabo, sin embargo, aún puede oírse entre los árboles que están en el barrio del cementerio, o en los del camino que conecta con el barrio de abajo, o incluso en los árboles de al lado del río. 

MIRLO ACUÁTICO

De esta forma, en las propias aguas podíamos ver al mirlo acuático, cazando insectos a contracorriente e indicando la buena calidad del lugar. ¡Pero también representaba algunos de los valores mejor valorados en nuestra sociedad!

LAVANDERA BLANCA

En el centro estaba la lavandera, conocida como rabicandil, alma del diablo por sus rápidos y repentinos movimientos, ávida comedora de insectos en las calles y huertas del pueblo.

PITO IBÉRICO

Y por último estaba el pito ibérico, caballito de monte, relinchón para los amigos. Su risotada se escucha a distancia y nos indica que ahí está él, ese carpintero verde tan curioso, de lengua larga y ágil, de pico duro y cráneo esponjoso, de creencias tan curiosas en Europa como intrigantes aquí. Porque, a fin de cuentas, a él se asocian las lluvias… y la mala suerte cuando vuela hacia la izquierda.

¡no solo ha habido murales!

El mural no tendría sentido sin el resto de actividades que han ido llevándose a cabo gracias a ADALAR y El Ninja Verde. Fuimos a buscar plantas y a hacer un aller de impresión botánica con María, también le dimos caña a los insectos y a los murciélagos, estudiamos muy a fondo las aves diurnas y nocturnas, las urbanas y las forestales y, por supuesto, los talleres sobre las especies y el diseño del propio mural. Además, hicimos una cosa muy muy chula: desde la ludoteca, estuvimos entrevistando a todas las personas mayores que nos encontramos. Les enseñábamos fotos para saber cómo llamaban ellos a algunas especies y sacamos un montón de palabras que no conocíamos. Con todas ellas y muchas otras, elaboramos una guía. Nos sirvió para descubrir todo lo que atesora Ojacastro y, por ende, el Valle del Oja. Quien la leyera podría descubrir por qué este pedacito de La Rioja pertenece a la Red Natura 2000, está en la Directiva de Hábitats, en la Directiva de Aves y en el Inventario de Áreas Designadas Nacionalmente (CDDA) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) dentro de la Categoría V, Paisaje Protegido.

Las emociones tras el mural

Este proyecto me revolvió por dentro. Desde el primer minuto en que llegué a Ojacastro, me acogieron con los brazos abiertos. Me llevaron a andar por el monte, a dormir al refugio, a comer de los productores locales y un sinfín de cosas más. Los vecinos y vecinas me saludaban y se paraban a hablar conmigo mientras preparaba las pinturas o los talleres y se unieron a dar sus ideas, a diseñar y a pintar bastantes más horas de las que en un principio habíamos planteado. Fue muy interesante sentir cómo ese sitio al que solo iba por unos días iba transformándose, a la velocidad de la luz, en una especie de extraño hogar. El resto de las actividades que estaban organizadas para esos días ayudó a conocer partes de mí que normalmente no da tiempo a expresar en este tipo de proyectos. Comí quesos, vi teatro, escuché música, recorrí sendas, ayudé a hacer otras sendas, vi casas y me planteé mudarme allí. Al final, un giro radical de os acontecimientos hizo que finalmente ese no fuera mi lugar, por el momento. Pero me he llevado amigos y amigas, de todas las edades y con distintas historias y contextos: diferencias que, cuando se juntan en el pueblo, solo hace que ese lugar sea fantástico, su gente sea auténtica y tú seas más tú que nunca.

Con la financiación de

y en territorio de

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Murales entornados es un proyecto de intervención psicosocial que utiliza el mural científico e infográfico como vía para el cambio socioambiental. Mediante técnicas participativas y talleres dinámicos, implica a la población en su ideación, diseño y ejecución, con la intención de que se sienta parte del proceso y del resultado, de que aprenda sobre las especies escogidas a través de la observación y de que se apropie, y por lo tanto cuide y proteja, ese espacio y esa biodiversidad en el futuro.

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Loubé
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